España es un país que presume de ser abierto, europeo y cosmopolita… pero que sigue sin tener del todo claro qué significa eso de “los extranjeros”. Entre la hospitalidad constitucional y la sospecha burocrática, el Artículo 13 es un espejo que nos muestra cómo se concibe al “otro”: aquel que viene de fuera, trabaja, paga impuestos y aun así sigue siendo un invitado en su propia casa.
Mientras hablamos de derechos humanos en Bruselas, aquí los traducimos en formularios, plazos y permisos de residencia. Este artículo, redactado en los albores de la Transición, buscaba abrirnos al mundo. Hoy, en plena crisis migratoria global, lo que nos muestra es hasta qué punto seguimos gestionando la igualdad con la calculadora en la mano y la empatía en la frontera.