¿Qué clase de Estado de Derecho queda cuando una sentencia puede ser respetada mientras conviene y discutida cuando molesta? La democracia no consiste únicamente en votar cada cierto tiempo, ni la justicia en dictar resoluciones que después quedan a merced de intereses políticos, administrativos o particulares. Una sociedad puede acostumbrarse peligrosamente a que las reglas sean obligatorias para unos y negociables para otros. Y cuando esa costumbre se instala, la ley deja de ser una garantía común para convertirse en una cuestión de conveniencia. Ahí empieza el verdadero problema.