¿Qué clase de Estado de Derecho queda cuando una sentencia puede ser respetada mientras conviene y discutida cuando molesta? La democracia no consiste únicamente en votar cada cierto tiempo, ni la justicia en dictar resoluciones que después quedan a merced de intereses políticos, administrativos o particulares. Una sociedad puede acostumbrarse peligrosamente a que las reglas sean obligatorias para unos y negociables para otros. Y cuando esa costumbre se instala, la ley deja de ser una garantía común para convertirse en una cuestión de conveniencia. Ahí empieza el verdadero problema.
poder judicial independiente
ARTÍCULO 117 DE LA CONSTITUCIÓN
¿De qué sirve proclamar que nadie está por encima de la ley si quienes ejercen el poder pueden convertir la justicia en otro escenario de disputa política? Una democracia no se mide únicamente por quién gana unas elecciones, sino por la capacidad de sus instituciones para resistir al vencedor de turno. Cuando jueces, Gobierno, Parlamento y partidos se lanzan reproches sobre la independencia judicial, el problema deja de ser técnico: afecta directamente a la confianza ciudadana. Y sin confianza en la justicia, el Estado de Derecho puede conservar sus edificios mientras pierde algo mucho más importante: su autoridad moral.