ARTÍCULO 87 DE LA CONSTITUCIÓN

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Resulta curioso comprobar cómo en España se invoca constantemente la palabra “democracia” mientras buena parte de la ciudadanía siente que participar en política se limita a introducir una papeleta cada cuatro años y observar desde la barrera cómo otros deciden. La distancia entre instituciones y sociedad no nace solo de la corrupción o del desencanto: también aparece cuando los mecanismos de participación existen sobre el papel, pero en la práctica parecen diseñados para que nada altere demasiado el equilibrio del poder establecido. La política presume de escuchar al pueblo, aunque rara vez le entusiasma que el pueblo quiera intervenir de verdad.

Leer más

ARTÍCULO 70 DE LA CONSTITUCIÓN

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

¿Quién decide realmente quién puede representar a los ciudadanos? En una democracia madura, la respuesta debería ser tan evidente como incómoda: los propios ciudadanos. Sin embargo, entre requisitos legales, filtros institucionales y decisiones judiciales, la voluntad popular parece caminar constantemente por un terreno delimitado por otros. No es casualidad que, en ocasiones, el acceso a la representación política se convierta en un privilegio más que en un derecho efectivo. Tal vez el problema no esté en las normas en sí, sino en cómo se utilizan para proteger el sistema… incluso de quienes deberían darle sentido.

Leer más

ARTÍCULO 66 DE LA CONSTITUCIÓN

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

¿Quién manda realmente en una democracia moderna: los ciudadanos o las estructuras que dicen representarlos? La teoría es hermosa: elegimos representantes y ellos legislan en nombre del pueblo. La práctica, sin embargo, suele parecerse más a una coreografía política cuidadosamente ensayada que a un verdadero ejercicio de deliberación pública. Debates previsibles, votaciones alineadas y discursos diseñados para titulares antes que para decisiones profundas. España no es una excepción a este fenómeno. La representación política sigue siendo la columna vertebral del sistema, pero también uno de sus puntos más frágiles. Cuando la representación se convierte en rutina y el debate en espectáculo, la democracia empieza a vivir más de su apariencia que de su esencia.

Leer más

ARTÍCULO 23 DE LA CONSTITUCIÓN

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Hay artículos de la Constitución que parecen escritos para lucir en un escaparate democrático, como esas prendas caras que todos miran pero nadie piensa comprarse. El Artículo 23 es, quizá, el mejor ejemplo: un recordatorio solemne de que todos los ciudadanos tenemos derecho a participar en los asuntos públicos. Suena bien. Suena moderno. Suena democrático.

Pero en una España donde la participación política se reduce, en la práctica, a votar cada cuatro años y soportar las guerras internas de partidos convertidos en máquinas de supervivencia, uno no puede evitar preguntarse si este derecho no se ha quedado en un eslogan más. Porque, mientras nos distraen con discursos sobre “fortalecer la democracia”, la realidad es que el ciudadano medio está más lejos que nunca de influir en nada. Y aun así, seguimos repitiendo que somos “soberanos”. Qué curioso.

Leer más

error: Content is protected !!
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad