ARTÍCULO 92 DE LA CONSTITUCIÓN

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Resulta curioso cómo se invoca constantemente la palabra “democracia” mientras se teme cada vez más preguntar directamente a los ciudadanos qué opinan. Vivimos en una época donde las consultas populares parecen aceptables únicamente cuando el resultado encaja previamente en los márgenes del poder político, mediático o institucional. Se aplaude la participación siempre que no incomode demasiado. Y quizá ahí reside una de las grandes contradicciones de la España contemporánea: se presume de soberanía popular mientras se administra la voz del pueblo con una cautela casi paternalista, como si opinar fuese un derecho decorativo y decidir, en el fondo, siguiera siendo un privilegio reservado a unos pocos.

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