DESINFORMACIÓN Y ALGORITMOS: EL NEGOCIO DE LA ATENCIÓN

DESINFORMACIÓN Y ALGORITMOS: EL NEGOCIO DE LA ATENCIÓN

Vivimos en una época en la que la información ya no compite por ser veraz, sino por ser visible. Cada desplazamiento de pantalla, cada clic aparentemente inocente, forma parte de una arquitectura digital diseñada para captar atención de forma constante. En ese entorno, la desinformación no surge como un fallo del sistema, sino como un subproducto funcional de un modelo que premia lo emocional, lo polarizante y lo inmediato. La pregunta incómoda no es si circulan bulos, sino por qué circulan tan bien y quién se beneficia de ello.

La combinación entre algoritmos de recomendación, redes sociales e inteligencia artificial ha transformado la manera en que consumimos realidad. Lo que vemos, lo que ignoramos y lo que creemos relevante ya no depende solo de decisiones humanas conscientes, sino de procesos automatizados que operan bajo criterios comerciales y técnicos poco transparentes. Comprender esta relación resulta esencial para analizar cómo se construye hoy la opinión pública y hasta qué punto nuestra atención se ha convertido en un recurso explotable más dentro del ecosistema digital.

Leer más

CUANDO EL ALGORITMO NO TE SILENCIA SINO QUE TE ENTIERRA

CUANDO EL ALGORITMO NO TE SILENCIA SINO QUE TE ENTIERRA

Vivimos en la era de la censura elegante, aquella que no necesita tachar ni prohibir de manera explícita. Tus palabras pueden publicarse, pero eso no significa que vayan a ser escuchadas. El nuevo poder ya no elimina lo que incomoda: lo entierra bajo toneladas de ruido digital, relegándolo a un rincón invisible donde apenas unos pocos llegan. Es la paradoja de nuestro tiempo: puedes expresarte libremente, pero nadie garantiza que tu voz cruce la muralla algorítmica.

La vieja censura era burda y directa; la de hoy es sofisticada y opaca. Se presenta como neutralidad tecnológica, como simple “orden” en el caos de internet, pero en realidad funciona como un filtro silencioso que decide qué merece ser visto y qué no. Así, el debate público no se construye en plazas abiertas, sino en pasillos estrechos diseñados por algoritmos invisibles que priorizan lo banal y relegan lo incómodo.

Leer más

error: Content is protected !!
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad